Acoso Escolar

El acoso limita las posibilidades de aprender; provoca en las víctimas sufrimiento, soledad, inseguridad y pérdida de autoestima.

 

 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad, que podría originar consecuencias que incluyen un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o incluso la muerte.

La violencia escolar es cualquier tipo de violencia que se da en un contexto escolar y puede estar dirigida hacia alumnos o alumnas, profesorado o incluso propiedades.

El acoso escolar debe ser entendido como un fenómeno escolar, no tanto porque se genere en la propia escuela, sino porque es el escenario donde acontece y la comunidad educativa es la que padece las consecuencias.

Existe la posibilidad que desde una edad temprana, niñas, niños y adolescentes aprendan que la violencia es una forma eficaz para “resolver” conflictos interpersonales, especialmente si la padecen en el hogar, como víctimas o testigos.

El acoso escolar tiene varias formas de manifestarse, mismas que se clasifican en violencia física, psicológica, verbal y social.

Se caracteriza por ser un comportamiento de naturaleza agresiva, que se repite durante un tiempo prolongado, se produce entre iguales sin importar la edad, sexo o grado escolar, existe una condición de desventaja de la víctima frente a quien los agrede, son actos que tienen la intención de dañar, la intimidación se puede ejercer en solitario o en grupo y va dirigida a personas, nunca a un grupo.

Es importante resaltar que la violencia escolar puede considerarse como un problema de seguridad pública, pues al aumentar, las conductas antisociales pueden llegar a ser delictivas.

Cuando niñas, niños y jóvenes se encuentran expuestos a la presencia de factores de riesgo para desarrollar conductas violentas, hay factores de protección que disminuyen la probabilidad de desarrollar conductas antisociales.

Algunos ejemplos de los factores de protección son la supervisión de sus padres, el desarrollo de habilidades sociales para el manejo de conflictos, la comunicación familiar, una comunidad escolar segura y buena relación con el profesorado, el apoyo de los padres de familia en el entorno escolar y la aceptación empática por parte de sus compañeros y compañeras.

 

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