Astrofísicos mexicanos participaron en detección de onda gravitacional

Puebla, 16 Oct (Notimex).- Un equipo internacional de astrofísicos, en el cual participan mexicanos, detectó una onda gravitacional reportada con anterioridad por los observatorios LIGO y Virgo, informó el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

Indicó que los especialistas reportaron esta detección en un artículo publicado hoy en la revista “Astrophysical Journal Letters”, por lo que se sigue confirmando la existencia de las ondas gravitacionales predichas por Albert Einstein en la teoría de la relatividad general hace más de cien años.

El INAOE en un comunicado subrayó que el tema es tan relevante, que hace apenas unos días la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel de Física a Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne por la detección de las primeras ondas gravitacionales en 2015.

Omar López-Cruz, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y uno de los participantes en la detección de onda gravitacional reportada en la citada revista, comentó que los astrónomos se enfrentan a diversos problemas para detectar una onda gravitacional.

“Los instrumentos y sistemas que se tienen son tan sensibles que tan sólo caminando puedes perturbarlos. Se trata de detectores que son interferómetros. Si una onda deforma el espacio-tiempo, el desplazamiento que pueden detectar es más pequeño que un átomo”, destacó.

El especialista del INAOE dijo que entre los más fuertes candidatos de objetos que pueden producir en el Universo ondas gravitacionales están las estrellas de neutrones.

“En las estrellas de neutrones todo está tan comprimido que lo único que soporta el material es la presión de los neutrones, no son agujeros negros pero son objetos muy compactos. Cuando estas estrellas se fusionan emiten luz -rayos gamma, rayos X, ultravioleta, óptico, hasta radio-, y esto es lo que estaban esperando detectar desde un principio”, detalló.

López-Cruz mencionó que después de cuatro eventos en los que no se vio nada, se combinaron LIGO y Virgo, y en agosto empezaron a ver y detectaron un evento, ubicaron la región del cielo y pudieron ver que la onda gravitacional provenía de una estrella de neutrones.

Subrayó que a raíz de esta detección, diversos telescopios (algunos en el planeta y otros en órbita) trabajaron en distintas longitudes de onda, también detectaron el evento.

Uno de los equipos que participó en esta colaboración internacional fue el integrado por Omar López Cruz; Emmanuel Ríos López, estudiante de doctorado del INAOE; además de Vahram Chavussyan, investigador de este instituto, y Deborah Dultzin, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, y liderado por Mario Díaz, de la Universidad de Texas en Brownsville.

Añadió que este último forma parte de una colaboración directamente relacionada con LIGO para la detección de ondas gravitacionales en la parte óptica.

“Metimos una solicitud al Gran Telescopio Canarias y nos dieron dos horas para observar a la hora que fuera, esto se llama target of opportunity. En agosto salió el mensaje del evento y no alcanzamos a verlo porque estaba muy al sur y las condiciones no fueron propicias para observarlo desde el hemisferio norte”, anotó.

“Pero desde el sur sí observaron, juntaron los datos y por haber colaborado fue que entraron al artículo del descubrimiento”, añadió.

Explicó que las ondas gravitacionales, son una vibración en el espacio-tiempo, en el momento de la creación del Universo se generaron estas, también cuando dos agujeros negros se fusionan producen una onda gravitacional.

“Einstein predijo las ondas gravitacionales, y detectarlas era una de las pruebas más difíciles de su teoría. Si no se detectaban iba a haber problemas. Pero su teoría es maravillosa, ha pasado todas las pruebas que le han puesto, y esto era lo que faltaba”, expresó.

El documento señala que las ondas gravitacionales son producidas por eventos muy violentos en el Universo como la fusión de agujeros negros, que produce tal cantidad de energía que le da una “cachetada” al espacio-tiempo, y esto es así porque es muy rígido y se necesita mucha energía para producir esto.

Además hay otros eventos que pueden producir ondas gravitacionales, y en estos las estrellas de neutrones emiten ondas gravitacionales al fusionarse, este tipo de eventos se llaman kilonovas.

Resaltó que estas nuevas observaciones posibilitan el análisis y afinación de los modelos teóricos que predicen cómo se forman las ondas gravitacionales.

“Estamos viendo el Universo en una fase que jamás habíamos explorado, esto es lo más grandioso, que cien años después de que Einstein publicara su teoría general venga esta confirmación”, precisó.

El investigador del INAOE indicó que a partir de aquí no saben qué pasará, porque hay otros fenómenos que no han catalogado y que ahora podrán clasificar de esta forma, lo que también significa un cambio de currículo para los astrofísicos.

“Le hemos dado poco énfasis a la relatividad general porque los efectos son difíciles de observar, la teoría es muy bella pero complicada y trabajar con ella implica meterse con matemáticas muy avanzadas, pero ya no podemos escapar a ella”, sentenció.

Los astrofísicos de este siglo deben saber relatividad general, esto es la nueva astronomía del siglo XXI es distinta, es revolucionario y emocionante, puntualizó.

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