Mensaje de Osorio Chong, durante la Glosa del 5° Informe de Gobierno.

Como ustedes saben, los sismos que vivimos nos pusieron una dura prueba. Pero también dieron muestra de las grandes fortalezas que tenemos como país.

 

Senador Ernesto Cordero, presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Señoras y señores integrantes de la Mesa Directiva.

Señores coordinadores de los Grupos Parlamentarios.

Señoras y señores senadores.

Acudo a esta Soberanía, convencido de la gran importancia que tienen el diálogo entre Poderes y la rendición de cuentas.

Se trata de  un ejercicio republicano que fortalece nuestra democracia.

Y que nos brinda la oportunidad de analizar, desde la corresponsabilidad, los retos y avances que tenemos como país.

Inicio, en este sentido, con el tema de protección civil, que es clave para salvaguardar la integridad y la tranquilidad de las y los mexicanos, ante las situaciones de emergencia que hemos enfrentado.

Como ustedes saben, los sismos que vivimos nos pusieron una dura prueba. Pero también dieron muestra de las grandes fortalezas que tenemos como país.

Desde el primer minuto, existió una reacción oportuna y coordinada entre las instituciones. Y esto no es producto de la casualidad, sino del trabajo que se ha realizado durante los últimos cinco años.

Consolidando el Sistema Nacional de Protección Civil, a partir de un enfoque preventivo, y no sólo reactivo.

Poniendo en marcha el Plan MX como medio para garantizar una articulación efectiva de capacidades y de esfuerzos.

Armonizando los marcos jurídicos en las entidades.

Respaldando a estados y municipios en el desarrollo de sus políticas públicas y sus instituciones.

Integrando los sistemas de monitoreo y alerta temprana.

Fortaleciendo las estrategias y herramientas para la reducción y gestión integral de riesgos.

Y muy importante, agilizando los procesos de atención a contingencias.

Fue a partir de estas bases, que la emergencia se pudo superar para entrar de lleno y de manera pronta, al proceso de reconstrucción.

Para lograrlo se ha realizado un esfuerzo de grandes dimensiones.

Por darles un ejemplo: con el total de escombros removidos en el Sureste de la República, podríamos llenar dos veces y medio el Estadio Azteca.

Pero a pesar de la dimensión del reto, el trabajo realizado ha permitido superar la emergencia en breve tiempo.

Hoy las comunidades afectadas no solamente están de pie, sino que están avanzando y recuperando la normalidad.

Lo mismo en el Centro que en el Sur de la República, la construcción y auto-construcción de viviendas está en marcha. En los lugares afectados, se están distribuyendo ya las tarjetas de apoyo y se está impulsando la reactivación económica.

Todo ello, de la mano con la ciudadanía, que está participando no sólo para reconstruir, sino también para fiscalizar los recursos y supervisar los procesos.

En Chiapas y Oaxaca, incluso, se han entregado ya las primeras viviendas.

En lo anterior, hemos mantenido una presencia permanente en los municipios y las zonas afectadas.

Ni un solo día se ha dejado de acudir a las regiones y de atender directamente a las personas, familias y comunidades damnificadas.

Ni un solo momento dejaremos de estar junto a ellas y ellos, hasta lograr la recuperación plena.

Porque ante los desafíos compartidos, no hay mejor camino que la unidad.

Una unidad que no significa unanimidad, sino que se construye a partir del diálogo y de acuerdos.

Acercando a quienes piensan diferente y tendiendo puentes en la pluralidad.

Avanzando a partir de las propuestas y sin recurrir a las descalificaciones.

Sumando y privilegiando las coincidencias, nunca dividiendo.

Es de esa manera que durante estos cinco años, se han logrado las transformaciones más profundas en la historia reciente de nuestro país.

Transformaciones estructurales, que afectaron intereses, eliminaron privilegios y derribaron paradigmas.

Y que lógicamente, generaron resistencias.

Pero cada una de ellas, se ha logrado procesar en un entorno de gobernabilidad democrática.

Sin perder el rumbo y cuidando la estabilidad.

Escuchando y dialogando con todas y todos.

Lo mismo con gobernadores, alcaldes y legisladores, que con la iniciativa privada, maestros, estudiantes, grupos campesinos y organizaciones sociales.

Tan solo el día de ayer, estuvimos reunidos con un grupo amplio de campesinos que traen planteamientos lo mismo estatales que federales. Y ante los cuales en todo momento, buscamos generar soluciones integrales.

Y lo hacemos actuando siempre de frente, siempre con franqueza y siempre con una política de puertas abiertas.

Buscando que los conflictos se encaucen por la vía institucional y se resuelvan de manera pacífica.

Porque las instituciones son la base de una convivencia fincada en la ley, el respeto y la tolerancia.

Y porque son ellas la herramienta más efectiva para hacerle frente a los retos del país.

Retos como los que se han presentado en materia de seguridad, en donde estamos enfrentando una situación muy compleja.

Una situación que nos llama como nunca antes, a la corresponsabilidad entre poderes y órdenes de gobierno.

Porque se trata de un desafío que no conoce de fronteras territoriales o ideológicas.

Que afecta y compromete a todos por igual.

Que de ninguna manera puede prestarse a cálculos políticos ni a la improvisación.

Y ante el cual, no podemos quedarnos únicamente en atender lo inmediato.

Por eso los esfuerzos se han concentrado en la construcción y el fortalecimiento de instituciones, como el único cimiento para la tranquilidad duradera.

Y así lo hemos hecho.

Poniendo en marcha el Número Único de Atención a Emergencias, que ya opera a nivel nacional y ha procesado, hasta el día de hoy, más de 61 millones de llamadas.

Se han ampliado las capacidades y la profesionalización de la Policía Federal, mejorando prestaciones, apoyos y creando la División de Gendarmería.

Esto se ha reflejado en sus niveles de reconocimiento, que se encuentran en sus máximos históricos.

De igual manera, se construyeron y se pusieron en operación el Centro Nacional y los cinco Centros Regionales de Fusión de Inteligencia, para generar información y acciones focalizadas, de acuerdo con los retos específicos de cada contexto.

Y para construir comunidades más fuertes y menos vulnerables, se han continuado los esfuerzos de prevención social de la violencia y delito, a pesar de contar con menos recursos.

A su vez, se ha brindado un respaldo decidido y permanente, para fortalecer y profesionalizar las instituciones locales de seguridad.

Destinando, por ejemplo, más de 2 mil 100 millones de pesos para la creación y consolidación de las Unidades Especializadas de Combate al Secuestro en las 32 entidades federativas.

Y más de 70 mil 800 millones de pesos en la infraestructura, capacitación, equipamiento y dignificación de las corporaciones locales.

Asimismo, ya se cuenta con diagnósticos precisos sobre las corporaciones policiales en cada estado y con un modelo óptimo policial, con indicadores, objetivos y plazos puntuales, que permitirán guiar y medir los avances en la materia.

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